Esta es una tradición muy arraigada entre la gente del campo del Norte de España desde el Norte de Cataluña hasta Galicia, con una incidencia especial en zonas del País Vasco. Es una tradición poco investigada. Parece ser que empezó siendo una celebración religiosa, lo que no está claro y nadie ha descubierto es por qué esas celebraciones, en esas épocas concretas del año se asociaron a la meteorología.
Las témporas consisten en mirar el cielo en unos días concretos antes de las 00:00 h. para ver que tiempo hace en ese momento, si el cielo está despejado, si hay nubes, hacia donde sopla el viento… Según esas observaciones, se dice que el tiempo que había el primer día de témporas es el que predominará el primer mes de la estación, el segundo día de témporas se mira el segundo mes de la estación y el tercer día de témporas corresponderá al tercer mes de la estación. En los textos antiguos consultados se aclara que el día más importante es el sábado y que las fechas concretas son las siguientes:
– Témporas de primavera: el miércoles, viernes y sábado de la primera semana de Cuaresma.
– Témporas de verano: el miércoles, viernes y sábado de la semana de Pentecostés, antes de la Santísima Trinidad.
– Témporas otoño: el miércoles, viernes y sábado de la semana que sigue al 14 de septiembre (Exaltación de la Santa Cruz); y que pueden caer desde el 15 al 24 (ambos inclusive) debido al movimiento de la Pascua. En algunos textos las llaman témporas de San Mateo que es el 21 de septiembre.
– Témporas de invierno: el miércoles, viernes y sábado de la semana después del tercer domingo de adviento que suele coincidir entre el 14 y el 23 de diciembre.
A las témporas se hace referencia en los antiguos libros religiosos. El texto que se transcribe a continuación está tomado de "La Flor de la Liturgia" del R. P. Azcárate, (5ª Edición 1945, Monasterio de San Benito). En el mismo se aclara el origen cristiano de las Témporas y los días de celebración.
Las Cuatro Témporas.
Las Cuatro Témporas están en uso en la Iglesia romana desde el siglo IV o V, y de ella pasaron poco a poco a las iglesias de otros países, hasta imponerse definitivamente. Son cuatro semanas, pero, no completas sino al estilo antiguo, dedicadas al ayuno, a la abstinencia y a la oración, con ocasión de las cuatro Estaciones del año, para dar gracias a Dios por las cosechas recibidas, ofreciéndole las primicias, y para pedirle sus bendiciones sobre las venideras. Era una manera de reconocer y adorar la Divina Providencia.
Primitivamente sólo eran tres las Témporas: las del cuarto mes (verano), las del séptimo (otoño) y las del décimo (invierno), pues las del primero (primavera), las suplía el ayuno cuaresmal.
Hay autores que demuestran con bastantes argumentos que las Cuatro Témporas son la transformación de las fiestas, o mejor, de las ferias paganas (ferias de la sementera, de la cosecha y de la vendimia), celebradas en sus respectivas estaciones para granjearse el favor de los dioses.
Los días consagrados por las Cuatro Témporas son: el miércoles, el viernes y el sábado, los únicos días, con el domingo, de la semana litúrgica primitiva. Los tres cuentan con Misa propia y el sábado está ahora destinado a las Ordenaciones mayores y menores, si bien antiguamente las del diácono y sacerdote se reservaban para las de diciembre.
Para recordar las fechas de las Cuatro Témporas, reténgase esta frase mnemotécnica:
Post Cen., Post Pen., Post Cru., Post. Lu. que quiere decir, que caen:
Después de Ceniza, después de Pentecostés, después de la Santa Cruz (que es el 14 de Septiembre) y después de Santa Lucía (el 13 de Diciembre).